San Matías

La población de Castilblanco cuenta con parajes encomiables. Uno de ellos, el más importante, es el de San Matías. Presidido por una bonita ermita de ladrillo blanco, supone un lugar de descanso y recreo para los vecinos de la localidad.

Este asentamiento es tan o más antiguo que la población, pues se cree que muchas gentes, entre ellos pastores lo utilizaban como descansadero natural.

A partir del Concejo de la Mesta que reunió a Alfonso X el Sabio y a los pastores, San Matías se convertiría en un lugar de parada obligatoria para las reses en su búsqueda de pastos de temporada.

Sobre la ermita, se cree que fue remodelada en el siglo XVI. En un primer momento, recogió el culto a San Cristóbal, el patrón al que se encomiendan los viajantes. Actualmente, el culto de San Matías es la prioridad y su figura estuvo muy relacionada con la curación de los enfermos.

Del exterior del templo destacamos la entrada situada hacia el oeste, en especial la puerta rematada en ladrillo, con un bonito arco de medio punto. Hacia el norte y el este se sitúa una cubierta que sirve como refugio ante la lluvia y un banco de piedra.

En la festividad de Los Ranchos, la ermita adquiere una decoración muy vistosa con los mantones de manila y otros materiales adornado los techos y las ramas rancheras sobre el suelo que perfuman la sala. Antiguamente las ramas rancheras eran fundamentales para camuflar los malos olores.

En cuanto a su aspecto interior, destacar que se trata de una única nave con dos bancadas. La estructura cuenta con un refuerzo de madera en los techos que le confieren un aire sencillo y rústico. Cuatro grandes arcos de medio punto sujetan la techumbre a madera vista. El ábside es la parte mas elaborada, con una estilizada bóveda de luneta que le confiere una robustez mayor. 

Sin duda, la celebración que se da con motivo de la festividad de San Matías, es una de las joyas de la corona de esta localidad. Y desde hace muchas décadas tienen esa motivación de reunir a las familias y los amigos. Muchos pasaban las noches en los chiringuitos, que se mantienen aunque ahora hay más variedad. Los de antes solían ser de madera, y ahora son más habituales las carpas de plástico más sencillas de montar.

También hay quienes tienen en su pedazo de tierra un chiringuito permanente de chapa y quienes han aprovechado para hacerse una casita en estos terrenos y disfrutan de esta festividad en la mayor de las comodidades.

Feligreses y cofrades cargando al santo. Se dice que es una manera tradicional de invocar las lluvias.

Durante su romería principal, celebrada unos días antes para poder usar el puente del día del trabajador y la festividad de la Comunidad de Madrid, San Matías es escenario de alegría de los que están y de los que vuelven, de las hogueras para las barbacoas y paelleras, de las redomas y subastas de dulces en honor al santo y de las discotecas móviles, las carrozas, los puestos de helados y los coches de choque y demás atracciones.

La zona ha sido habilitada y además de contar con fuentes, servicios, comederos y lugares para la barbacoa, cuenta con unas construcciones que sirven de entrada al recinto. Unos arcos de media punta que señalizan el recinto y le dotan de valor. Además en las inmediaciones de San Matías, encontramos el albergue juvenil «San Matías» y una pista de padel que se alquila por horas.